viernes, 31 de mayo de 2013

Akutagawa Ryûnosuke

Lastrado por cierta falta de imaginación y unos crecientes problemas mentales a finales de su vida, este hombre con aspecto de cervatillo acosado es considerado todavía uno de los grandes maestros japoneses del relato corto.




Nació en la familia formada por una hija de samuráis y un lechero, allá por  1892. Su alumbramiento se produjo en un momento de malos augurios que parecieron ir cumpliéndose irremediablemente a lo largo de su infancia; su madre se volvío loca poco tiempo después y finalmente murió cuando Ryûnosuke tenía diez años. Sería con sus tíos maternos con los que se criaría  y de los que finalmente tomaría el apellido bajo el que se hizo famoso. El miedo a heredar el mal de su madre quedaría patente en sus últimas obras, de carácter autobiográfico, en las que tiende a repetirse la frase "el hijo de la loca".

Sin embargo, sus primeros relatos no podrían estar más alejados de la novela del yo. Su producción de juventud, publicada en una revista literaria de la Universidad Imperial de Tokio, consiste casi por completo en cuentos ambientados en épocas pasadas, con grandes influencias de obras medievales como el Konjaku Monogatari. Un ejemplo de esto es el famoso Rashômon (羅生門), en el que retrata una de las puertas de la antigua capital de Kioto durante la era Heian, en un momento de peste y hambruna en el que estaba tomada por cadáveres y vagabundos. Júzguese el ánimo que debía de tener este autor para ser capaz de referirse a esta historia como "alegre". Por cierto, a pesar de que la puerta aparece en la película, el film de Kurosawa no está basado en este relato, sino en otro de Akutagawa; En la espesura (Yabu no naka藪の中). Es cierto que los elementos que aparecen en estas obras son en su mayoría reciclajes o re-interpretaciones de otros existente, pero el talento de Akutagawa reside en dotar a estos elementos de una fuerza de impacto—como en la escalofriante El biombo del infierno (Jigoku hen地獄變), o de cierto humor cruel—como en La nariz, (Hana, 鼻)—. Incluso  cuentos como El hilo de la araña (Kumo no ito, 蜘蛛の糸), que está sacado prácticamente en su totalidad de una fábula sacada de Los hermanos Karamazov de Dostoyevski, resultan cautivadores en su simpleza. El resultado es tan extraordinario, que se le perdona de buena gana que tome prestado con tanta facilidad.





Sin embargo, posiblemente disgustado con su falta de creatividad, llega un momento en el que el contenido de sus obras da un giro de 180 grados y estas pasan a ser eminentemente autobiográficas. A veces en primera persona, a veces en tercera, Akutagawa se explaya acerca de sus inseguridades, sus miedos y su disgusto general con la vida. Si en las primeras obras de este periodo todavía se puede percibir cierta esperanza refrescante -Las mandarinas (Mikan, みかん) es un buen ejemplo de ello- según pasa el tiempo su pesimismo se acrecienta al mismo ritmo que sus migrañas y su insomnio. Engranajes (Haguruma, 歯車), su última obra publicada en vida y una de las más conmovedoras, finaliza con las palabras "¿Es que no hay nadie que me haga el favor de venir y estrangularme silenciosamente mientras duermo?". Un buen día del mismo año en el que este relato se publicó, la mujer de Ryûnosuke trataría de despertarlo solo para descubrir que la noche anterior su marido había tomado más pastillas de las debidas. A la edad de 35 años, el autor se había suicidado.


Las obras de estos años adoptan en algunos casos un estilo fragmentario y deshilachado, o describen pequeños episodios sin importancia aparente, pero siguen siendo tan efectivas o más que sus primeras creaciones. Podría decirse que provocan en el lector esa misma sensación que él mimo adujo como motivo para su suicidio; "una vaga ansiedad", "una angustia confusa" (Bonyari shita fuan, ぼんやりした不安). Akutagawa y Tanizaki habían mantenido, años antes, una famosa disputa acerca de si lo más importante de una obra literaria era su forma o su contenido; no puede haber vencedor claro en tal competición, pero está claro que, en la obra de este autor, la expresión de lo que pasa es lo que consigue ponernos la carne de gallina. Independientemente de lo anodinos que puedan ser los acontecimientos que narra, Akutagawa Ryûnosuke no deja indiferente a nadie. 

No apto para caracteres fácilmente deprimibles.




Obras disponibles en la biblioteca: El dragón, Rashômon y otros cuentos (Quaterni Editorial, incluye Rashômon, En la maleza de un bosque, La nariz, El dragón, El hilo de la araña y El biombo del infierno),Rashomon y otros cuentos (Miraguano Ediciones, incluye En un bosquecillo, Rashômon, Gachas de batata y arruruz, La nariz, El dragón, El jardín, Un pedazo de tierra, El mártir, La fe de Wei Shêng, Hilo de araña, Kesa y Morito, Un cuerpo de mujer, El saludo, Heichû, genio de amor y Relato de Yonosuke), Vida de un idiota y otras confesiones (Satori Ediciones, incluye Las mandarinas, Extractos de la agenda de Yasukichi, Al borde del del mar, Registro de defuncionesEngranajes, Vida de un idiota Nota enviada a un  viejo amigo). 

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