viernes, 10 de mayo de 2013

Dazai Osamu

La mayor parte de los autores trazan algún tipo de frontera entre su vida diaria y su producción artística. Este no es el caso de Osamu Dazai (1909-1948), un hombre que vivió una vida breve y turbulenta, marcada por las drogas,  el alcohol y repetidos intentos de suicidio.



 Desheredado y readmitido por su familia de manera intermitente, cargando con la culpabilidad de ser el único superviviente de un suicidio doble, no sorprende demasiado que el título de su obra más conocida sea cuanto menos deprimente. Indigno de ser humano (Ningen shikkaku, 人間失格) es la crónica—a menudo considerada autobiográfica—de la vida de un hombre superado por las relaciones humanas y aterrado ante la posibilidad de que los demás se den cuenta de su inadaptabilidad. Lo que quizás sí pueda suponer una sorpresa es la inmensa popularidad  en Japón de la obra de este autor, uno de los más publicados y traducidos. Sus obras han sido llevadas a la gran pantalla y al anime en numerosas ocasiones y las referencias a él en la cultura popular son omnipresentes; a los amantes del manga y el anime, ¿no os resulta familiar la imagen de un hombre vestido a la moda del periodo Taishō que intenta continuamente suicidarse? Exacto, Indigno de ser humano inspira el personaje de Itoshiki Nozomi, protagonista de Sayōnara, zetsubō sensei. Resulta recomendable, por cierto, la versión de la novela presentada en los cuatro primeros episodios de la serie Aoi Bungaku. Y si este tipo de animación resulta ser santo de vuestra devoción, en la misma serie encontraréis también una versión de su popular cuento Corre, Melos (走れ、メロス); una historia sobre la amistad, ambientada en la Grecia clásica.



Aunque algunos de sus relatos, como el último mencionado, parecen contener cierto grado de esperanza, no cabe duda de que la producción de Dazai no está pensada para alegrar la tarde a nadie. Sin embargo, el atractivo que ofrece esta oferta de entrada a su psique, o a la de los personajes que fue coleccionando a lo largo de su vida es innegable. Su monólogo interno resulta siempre una herramienta poderosa y, hasta cierto punto, todos podemos sentirnos emocionados por el modo en el que las obras palían la incomunicación del autor. Podemos encontrar un buen ejemplo de esto en otra de sus novelas más representativasEl ocaso (Shayô斜陽). Basado en parte en las vivencias de una de sus amantes, narra la historia de una joven proveniente de una familia de la aristocracia pre-bélica caída en la pobreza tras la Segunda Guerra Mundial. Para los que queráis enfrentaros en persona al estilo de Dazai o compararlo con la versión en castellano, tenéis aquí un enlace al original de este texto. ¡Buena suerte!

Los dos libros con los que contamos, cuentan con el atractivo adicional de ser ambos traducciones de Montse Watkins; una de las pioneras que empezó a verter al castellano obras modernas japonesas desde el original, allá a finales de los años 80 y que falleció en el 2000. Para los que tengáis interés en estas cuestiones, en este pequeño ensayo, Watkins describe distintos problemas, curiosidades e imposibilidades que surgen al tratar de convertir un texto japonés en uno castellano. Un ejemplo concerniente a Osamu:


La afición japonesa de jugar con diferentes lecturas de un ideograma es un quebradero de cabeza, ya que al traducir se pierde la gracia del juego y no hay más remedio que contar lo acontecido en una nota de pie de página; y este peculiar recurso pierde gran parte de su gracia. En la novela “Indigno de ser humano” (Ningen shikkaku), de Osamu Dazai, el protagonista ha llevado una vida muy decadente, incluido un pacto de suicidio con una mujer del que sólo él sobrevivió. Trabaja como dibujante de historietas cómicas y su seudónimo es Ikita Joshi, que con otros ideogramas significaría “el que sobrevivió a un pacto de suicidio”. En japonés, ese juego produce una ironía dolorosamente punzante. [Montse Watkins, 1999]




Obras disponibles en la biblioteca: Indigno de ser humano (Sajalín editores), El ocaso (Editorial Txalaparta S.L.).

1 comentario:

  1. Me ha parecido una introducción rápida muy buena y muy atractiva a este autor (que no conocía). Les doy mi enhorabuena en general por estos artículos sobre la biblioteca, que nos enseñan detalles sobre literatura clásica japonesa y sobre publicaciones japonesas modernas. ¡Son muy instructivos!

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