viernes, 16 de octubre de 2020

Club de lectura: Una cuestión personal - semana 3 - Curiosidades

¡Se acerca el final de nuestro tiempo de lectura! 


Quizás muchos han terminado Una cuestión personal de Kenzaburo Oe, mientras que otros quizás sucumbieron y lo hayan dejado de lado, con una mueca y un escalofrío. Ahora bien, una pregunta para ambos lectores: en retrospectiva, libres ya de la experiencia lectora, ¿qué os ha parecido? ¿Qué recuerdo os ha dejado?

Si la semana pasada os comentábamos acerca de Oe como escritor, esta semana os ayudamos con algunas claves sobre cómo escribe Oe, esperando que esto os pueda ayudar no solo a continuar con la lectura sino a reflexionar acerca de la construcción misma del libro.

En primer lugar, ¿os habéis fijado en el lenguaje que utiliza? Algunos achacan la dificultad de leerlo a una mala traducción, tachándola de repetitiva y llena de adjetivos y precisiones sin sentido. En realidad, esta es la forma en que Oe escribe, hasta el punto de que algunos en Japón le consideran un pésimo narrador. De la misma forma que Haruki Murakami es reconocido por usar un lenguaje parco parecido al del inglés, Oe comienza escribiendo en el japonés más simple posible y, a partir de allí, va rehaciendo y añadiendo palabras hasta que la oración sea lo más específica posible. El resultado es un texto que poco tiene de sugerente o de vago, dos características típicas de la lengua y literatura japonesa y que a Oe le desagradan sobremanera. Esta re-escritura constante hace que sus frases terminen como una confabulación de subordinadas sin fin, o como un ejército de frases cortas con imágenes hiperrealistas que va "apilando" una detrás de otra en largos párrafos. 

Una segunda característica de Oe sería su constante uso de referencias a la literatura extranjera, ya sea a la poesía de Blake, al pensamiento de Sartre, a La divina comedia de Dante, a Rabelais o incluso al Quijote. Oe escribe sin duda alguna para su sociedad, para su país, pero desde textos que muy pocos dominan y cuyas referencias en muchos casos pasan desapercibidas. 

Por último, para amenizar los últimos momentos de lectura, os invitamos a sumergiros en el libro con un poco de música de fondo. No es cualquier música, sino la compuesta por nada más y nada menos que Hikaru Oe, el hijo del autor y motor de la obra. Durante los seis primeros años de vida, Hikaru no dio señales de escuchar ni entender el lenguaje humano, reaccionando solamente a los cantos de los pájaros. Con el paso del tiempo, la musicalidad fue su manera de comunicarse con el mundo, y es hoy en día un compositor de renombre en Japón, siendo la prueba fehaciente de ese "poder sanador" que le da Oe al arte. Aunque no sea más que "realidad literaria", leer la crudeza y la desesperación del padre acompañada la música creada por el hijo es, en definitiva, una experiencia singular. 

  • ¿Qué fue lo que más os disgustó del libro? ¿Qué aspecto os parece más rescatable?

La reunión final será virtual a través de ZOOM el viernes 23 de octubre en dos turnos con un aforo máximo de 10 personas: de 16h a 17:30 o de 18h a 19:30. Lamentablemente se han agotado las plazas para esta reunión, pero os invitamos a participar en nuestra mini-charla Live en Instagram el próximo 22 de octubre, para así intercambiar impresiones y hablar sobre datos y curiosidades de la obra.

¡Feliz lectura!

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