lunes, 8 de marzo de 2021

Día Internacional de la Mujer: tres poetas japonesas que leer hoy

Hoy, 8 de marzo, se celebra el Día Internacional de la Mujer. Aprovechando la ocasión, presentamos tres poetas japonesas de tres épocas distintas que tuvieron un gran impacto en la poesía de su país y que merecen ser conocidas por todo amante de la literatura japonesa.

Chiyo (1703-1775): considerada la autora de haiku más destacada del siglo XVIII, nació en una familia de artesanos de rollos decorativos, lo que le llevó a dominar las artes de la caligrafía, la pintura y la poesía desde pequeña. Escribió su primer haiku a los seis años y siguió escribiendo a lo largo de toda su vida. De hecho, se le atribuyen unos 1700 poemas. Chiyo vivió con gran intensidad: conoció a varios de los discípulos de Matsuo Basho, peregrinó por todo el país, asistió a numerosos encuentros poéticos y se hizo monja budista en su madurez.

“Luna velada:

Va envolviendo en redondo

A la flor del mundo.”


Kaneko Misuzu (1903-1930): no disfrutó de gran fama durante su vida, ya que su marido, con el que se había casado en un matrimonio concertado, no aprobaba su interés en publicar poesía. Sin embargo, fue redescubierta en los años sesenta y se publicaron todos sus poemas en tres tomos. Su poema “Eres un eco” (こだまでしょうか) fue transmitido por las cadenas de televisión tras el fatídico terremoto y tsunami de 2011, animando a la mutua comprensión. La poesía de Kaneko Misuzu destaca por su delicada empatía hacia todos los seres vivos, siendo a menudo un canto de amor a la naturaleza.

“Qué bonito, qué bonito sería

Si se derramaran risas

Como se derraman lágrimas.”


Tawara Machi (1962-): poeta contemporánea conocida por su controvertida compilación poética “El aniversario de la ensalada”, que puso patas arriba la concepción más tradicionalista de la poesía tanka (un estilo clásico con una larga historia). Sus poesías tomaban esta estrofa milenaria para hablar de temas mundanos como sándwiches de huevo cocido, cepillos de dientes o baños públicos. Por ello, a Tawara se la reivindica como la revitalizadora del tanka para un nuevo público.

“La mañana en que llega la despedida,

Hago una tortilla

Con sabor a lágrimas.”

 

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