viernes, 1 de mayo de 2020

Club de lectura: País de nieve - Semana 1 – Novela en clave haiku


¡Bienvenidos a un nuevo ciclo de lecturas del Club! ¿Listos? ¿Tenéis bien puesto el abrigo? Porque nos vamos al País de Nieve, de Yasunari Kawabata.

¿Sois de los que comenzáis por el prólogo de un libro, si lo tiene, o preferís disfrutar sin mediación de la historia? Es un verdadero placer zambullirse de lleno en una novela pero en el caso de los grandes clásicos como Kawabata, herederos además de una cultura y de unos códigos muy lejanos a los nuestros, leer un prólogo ayuda a formar parte del “club de los iniciados”, por decirlo de alguna forma. El placer será doble, puesto que podremos entender las referencias veladas y los “chistes internos”. Es por esto que, en esta sesión de debate, nos hemos querido dedicar a señalar y reflexionar sobre algunas características destacables del autor y de su obra, para complementar la lectura.

Contemporáneo de Yukio Mishima y Riichi Yokomitsu, Yasunari Kawabata vivió (y sufrió) las reformas políticas de los años 1920 y la Segunda Guerra Mundial. Quedo huérfano muy joven cuando la muerte de sus allegados, uno tras otro, le priva de la única familia que conocía. Su gran amigo Yukio Mishima se suicida y, según algunos reportes, vuelve desde la tumba para perseguirle en pesadillas. Todos los personajes de sus obras parecen estar tocados por la sombra de la soledad y la melancolía, igual que el propio autor. Los estragos de la guerra le llevaron a decir que A partir de ahora solo escribiré sobre el dolor y la belleza de Japón. Viviré con las montañas y los ríos de Japón como si fueran mi propia alma.

Opuesto al Naturalismo y a la literatura proletaria, Kawabata buscó crear un estilo personal en su arte, definiéndose como adherente de la Shinkankakuha, o Escuela de la Nueva Impresión, un movimiento artístico a través del cual quería expresar en toda la plenitud las nuevas sensaciones de su tiempo. Esto lo logra conjugando imágenes y referencias propias del imaginario japonés con técnicas como el monólogo interior y el encuadre cinemático de la acción. En efecto, este autor era un gran erudito tanto de la literatura japonesa, particularmente la poesía y los textos budistas, como de literatura extranjera, aunándole técnicas propias del psicoanálisis, del modernismo y del cine.

He aquí una primera clave para adentrarnos en la estética de Kawabata, una que es fundamental: la yuxtaposición. Al leer País de nieve el lector puede llegar a sentirse bombardeado por imágenes aparentemente inconexas o que se contrarían entre sí. En la obra es mucho lo que no se dice y muchas las imágenes que se suceden la una a la otra, apilándose como pequeñas montañas de nieve y que pueden llegar a desorientarnos. Kawabata supo conjugar a la perfección dos tendencias en este sinsentido, a saber, la escritura de los poemas haiku y la idea moderna del fluir de la conciencia, todo bajo la exquisitez de su lenguaje.

Los trazos de ese fluir de la conciencia son claramente visible, en primero lugar, en la elección de Shimamura como el narrador. Las ideas saltan de un lado al otro sin orden, tal y como lo harían en una persona que se deleita con sus alrededores, y que ya posa su atención en una cosa como en la otra. Tal y como proponían los partidarios del Shinkakakuha, había que dar cabida a la experiencia humana moderna en el arte y esa experiencia no puede ser contenida en la formalidad fija y lineal de una novela, sino que nos ataca, por así decirlo, desde todos los ángulos y a través de todos los sentidos.

Por otro lado, el amor de Kawabata por la poesía tradicional japonesa se ve claramente reflejado en la elección de las imágenes y, aún más, por cómo las relaciona entre sí, como si de un haiku se tratase. Estos pequeños poemas de diecisiete sílabas buscan captar un instante de belleza fugaz con la yuxtaposición de imágenes aparentemente incongruentes. El placer que saca el lector es aquel que deriva de sus propias impresiones (conclusiones) a partir del contraste, desde lo no-dicho. Kawabata crea, pues, País de Nieve como un haiku tremendamente largo, bebiendo de la costumbre japonesa de inferir y dejar inferir.
  • ¿Cuál ha sido la imagen que más os ha impactado en el libro? ¡Poned vuestra cita favorita en los comentarios!

Las plazas para la reunión virtual se han agotado. ¡Muchas gracias por todo vuestro apoyo!

Para aquellos que no puedan participar en la sesión presencial os recordamos que todos los viernes del mes de mayo animaremos la lectura publicando en nuestras redes sociales (aquí en el blog y en Instagram) preguntas de reflexión y debate.

¡Feliz lectura!

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